Día Mundial del Síndrome de Down

    
Aunque este blog está dedicado al Trastorno del Espectro del Autismo, creo que siempre es importante hacer un hueco para otras personas y hoy no puedo dejar de escribir unas líneas para conmemorar el Día del Síndrome de Down. Hace unos días una mamá de mi Colegio me propuso contribuir de algún modo y lo voy a hacer en forma de pensamiento desordenado, de esos que se arremolinan en mi cabeza y a veces, solo a veces, salen a la luz.

Conozco el Síndrome de Down desde que tenía 3 ó 4 años. En aquel momento nació mi primo Diego que, desgraciadamente nos dejó hace ya varios años. Diego tuvo la mala fortuna de venir acompañado de múltiples problemas de salud que le impidieron disfrutar de una infancia como los demás pero conseguía que algunos de mis pensamientos infantiles se desviaran hacia él y… me gusta pensar que tuvo algo que ver en mi posterior vocación.

Muchos años después conocí a Mabel… a la que tengo necesariamente que dedicar un pequeño homenaje en estas líneas. Una persona muy especial con la que compartí mil momentos de todo tipo durante mis años de voluntariado… con ella y con muchas otras personas que me dejaron claro que tenía que dedicarme a este mundo.

Luego llegaron los TEA y lo coparon todo en mi desarrollo profesional hasta que hace cuatro años, con mi traslado a Madrid, el Síndrome de Down volvió a cruzarse en mi vida desde una perspectiva nueva para mí, la intervención especializada… y como era de esperar, me enseñaron más de lo que yo a ellos. Trabajar en un entorno escolar que consta de alumnos diferentes ha supuesto un gran enriquecimiento tanto profesional como personal. Perspectivas diferentes, necesidades distintas, risas, enfados, preocupaciones y alegrías se suceden por igual. Gracias a la existencia de cada uno de ellos, podemos disfrutar de un ambiente diverso, con numerosas opciones, con esperanzas y expectativas, con trabajo intenso y recompensas aún mayores. Ver cómo todos y todas se superan a si mismos cada día, cómo aprenden un signo nuevo, cómo van por primera vez solos a algún sitio, los amigos, los primeros amores, crecer, hacerse mayores, expresar sueños y deseos, conseguir metas. Todo esto es un pequeño resumen de lo que vivimos cada hora de cada día en el trabajo… logrando implicarnos, mantener moviéndose ese gusanillo que nos impulsa a seguir avanzando.

Así que hoy, 21 de marzo, quiero que estas líneas sirvan como reconocimiento a todas las personas con Síndrome de Down que han pasado por mi vida. A todos vosotros gracias, gracias por dejar huella en mi persona.

Saludos y hasta dentro de unos dias.

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