Modelado, cuándo usar esta estrategia metodológica

El modelado como técnica de intervención, se puede definir como la correcta ejecución por parte del terapeuta de una conducta, movimiento, sonido o acción para que la persona con Trastornos del Espectro Autista lo reproduzca, es decir, se ofrece un modelo adecuado para su posterior repetición.

De esta definición podemos deducir la importancia que la imitación va a tener en el empleo de esta técnica, y éste es precisamente el motivo de la escasa utilización del modelado en la intervención en personas con TEA. Para poder beneficiarse de esta técnica es preciso que la persona presente capacidades de imitación, que deberán estar más o menos desarrolladas en función del objetivo que pretendamos abordar y este es un aspecto que en numerosas ocasiones se encuentra afectado en las personas con TEA.

No obstante, hay un área concreta dónde sí solemos emplear el modelado, el área de la Comunicación, concretamente en lo referente a emisiones vocálicas en las que es conveniente que la persona reciba un modelo global y correcto de la palabra que esperamos produzca y no una emisión parcial de la misma (suspensión) que tenga como objetivo ser completada por parte del alumno, técnica que no en pocas ocasiones supone un esfuerzo vano por diferentes motivos:

  • Genera dependencia de la ayuda verbal como paso previo a la emisión vocálica.
  • Se establecen asociaciones de palabras a sílabas concretas que es difícil cambiar posteriormente ante palabras con el mismo comienzo. Por ejemplo, un niño a quién hemos enseñado la palabra “pato”, le decimos “pa” y el completa “to”. Posteriormente se le enseña la palabra “pala” y al decirle “pa” sigue contestando “to” porque es la asociación que ha aprendido relativa a la sílaba “pa”.
  • Produce confusión en la persona cuando no tiene completamente implementado el léxico sobre el que se está trabajando ya que recibe modelos parciales de las palabras pudiendo dificultar la comprensión global de la misma.
  • En personas con producciones ecolálicas puede ser contraproducente la emisión de modelos parciales para la suspensión ya que pueden asociar el referente a una emisión parcial y realizar repeticiones ecolálicas de sílabas sin sentido.

 Por todos estos motivos es recomendable ofrecer a las personas con TEA modelos correctos para su posterior repetición cuando se aborden objetivos relacionados con:

  • Primeras emisiones orales.
  • Adquisición de léxico.
  • Generalización de vocabulario a otros entornos o personas.
  • Tareas de denominación.

Si la persona presenta muchas dificultades para la imitación completa y correcta del modelo ofrecido, podemos apoyarnos en claves visuales o signos que le permitan ejecutar la tarea con más facilidad, por ejemplo:

  • Visualizadores fonéticos o signos de palabra (en función de las características concretas de la persona y de sus conocimientos previos).
  • Imágenes con indicadores visuales del número de sílabas (por ejemplo tres gomets para “patata”).
  • Palabra escrita en caso de que la persona tenga desarrolladas habilidades lectoras.
Con estos ejemplos podemos ver de qué manera emplear el modelado en la intervención comunicativa y el tipo de ayudas que podemos ofrecer para complementar su eficacia.
Saludos y hasta dentro de unos días.

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