Reflexión sobre la práctica educativa.

Hoy lo que quiero compartir con vosotros es una reflexión. Hace apenas un rato charlaba con un compañero sobre las aplicaciones de tal o cual técnica, material o sistema. Hablábamos sobre la importancia no sólo de tener los medios necesarios a nuestra disposición sino también la formación suficiente para usarlos. Y por formación no me refiero a, por ejemplo saber emplear un programa informático, no, por formación me refiero a tener conocimientos de la técnica a emplear y también de cómo aplicarla para que la intervención sea realmente eficaz.

En primer lugar es muy importante tener claros los objetivos que pretendemos abordar con cada persona. Este es el paso previo y necesario a todas las demás cuestiones. No es hasta que sabemos lo que queremos conseguir cuando nos planteamos el cómo lo vamos a hacer. Muchas veces, todos nosotros caemos en la «tentación» de dejarnos impresionar por distintas cosas: un material nuevo, un programa informático atractivo, un aparatito interesante… y pensamos en cómo lo usaríamos con tal o cual alumno pero… ¿realmente nos paramos a pensar si con ese material, objeto o técnica vamos a lograr avances en los objetivos planteados? Esta es la pregunta que tenemos que hacernos SIEMPRE. No podemos olvidar que una cosa son los medios y otra los objetivos y todos los aparatos, materiales y juguetes son un medio para lograr el desarrollo de ciertas habilidades y no un fin en sí mismos.

Una vez que tenemos claros los objetivos es cuando debemos elegir los medios para lograrlos, que variarán notablemente de un alumno a otro, en otras palabras: Lo que funciona con Pepe no siempre tiene por qué ser lo más adecuado para Juan. A lo mejor Pepe necesita hacer los puzzles en la Pizarra Digital mientras que a Juan le resulta más productivo hacerlo en mesa con piezas manipulativas.

También debemos considerar que no todo lo que se diseña para personas con TEA es válido para todos de manera indiscriminada… son herramientas que tenemos a nuestra disposición y que pueden resultar o no útiles para determinadas circunstancias de alumnos concretos. No son pocas las ocasiones en las que alguna familia, compañero, persona cercana… vienen a preguntarte por qué no usas ese programa nuevo que han sacado o el material que utilizan en otro centro y que han descubierto en internet y lo cierto es que no siempre es conveniente porque dependerá mucho de lo que cada alumno o alumna con TEA requiera en cada momento de su desarrollo.

Como hemos comentado ya, la intervención en las personas con TEA es algo totalmente individualizado y adaptado a las características personales de cada alumno, por lo que sólo un buen conocimiento del mismo, de sus intereses, de sus necesidades, de su estilo de aprendizaje, de su nivel de desarrollo en las diferentes áreas nos permitirá determinar adecuadamente los materiales y medios adecuados para ayudarle a conseguir todo lo que nos hemos propuesto inicialmente.

En conclusión, debemos conocer los medios pero también los métodos para usar dichos métodos y, sobre todo, debemos conocer a los alumnos y sus procesos de aprendizaje para poder intervenir de manera precisa y adecuada.

Saludos y hasta dentro de unos días.

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