Problemas con la alimentación

Muchos niños y niñas con TEA presentan serios problenas de alimentación en algún momento de su vida, generalmente relacionados con la hiperselectividad alimenticia, es decir, tolerar únicamente ciertos alimentos preparados y/ o presentados de una forma muy concreta. Cuando nos encontramos ante esta circunstancia es necesario comenzar una intervención en la conducta alimenticia que permita ampliar el repertorio de alimentos que la persona toma o variar la textura y consistencia de los mismos.

En el libro «El Niño Pequeño con Autismo» podemos encontrar un capítulo muy interesante en el que se describen muy bien los pasos a dar en los casos de rechazo a texturas diferentes (normalmente niños que sólo comen purés). A continuación voy a presentaros un resumen del mismo que espero resulte de utilidad:

  1. Presentar las comidas favoritas con sus presentaciones habituales (con el objetivo de generar un hábito de comida en un determinado contexto)
  2. Introducir alimentos de igual textura con sabor ligeramente diferente
  3. Cambiar las texturas (espesar los purés)
  4. Añadir a los purés espesos trocitos de alimentos sólidos.
  5. Aumentar progresivamente de la cantidad de sólidos en los purés.
  6. Presentar las comidas trituradas con tenedor o masticador.
  7. Añadir progresivamente trozos pequeños de comida sólida a las comidas trituradas..
  8. Introducir alimentos sólidos de su agrado (como patatas fritas)  en  diferentes comidas del día.
  9. Introducir segundos platos de texturas blanditas (tortillas…).
  10. Aumentar la variedad de texturas y sabores.

Algunos aspectos a considerar para tener éxito en estas intervenciones son los siguientes:

  1. Presentar de forma visual al niño/ a lo que tiene que comer ese día.
  2. Ofrecer un  postre muy apetecible.
  3. Presentar sólo la cantidad de comida que vamos a exigir que coma ( comenzar con cantidades pequeñas)
  4. Reforzar socialmente la conducta o el intento de comer.
  5. Tomar las comidas en pequeñas cantidades.
  6. Mantener al niño limpio y seco
  7. Esperar a que trague antes de dar otro bocado.
  8. Tener agua a su alcance.
  9. No mezclar la comida.

Para finalizar comentaré algunas conductas que pueden aparecer y una pequeña propuesta de intervención en cada una de ellas:

Mantener la comida en la boca sin tragar.

En caso de que la comida sea triturada, para ayudar a tragarla podemos darle una cucharadita de zumo de naranja o de limón azucarado, que ayuda a provocar el reflejo de deglución.

Cuando el alimento que mantiene en la boca es sólido, proceder  ofreciendo un alimento que le guste mucho y tenga que masticar. Este alimento deberemos ir retirándolo paulatinamente, tanto en frecuencia (dándoselo de forma más espaciada) como en cantidad (trozos cada vez más pequeños), con el fin de que no se habitúe a comer únicamente con estos refuerzos.

Tragar sin masticar

Este hábito, si se mantiene en el tiempo, puede dar lugar a problemas digestivos, por lo que es importante reeducarlo. El primer paso hacia la masticación es morder. Para ello, le daremos alimentos que le gusten, con forma alargada, introduciendo una parte en su boca que tenga que morder para partir. Deben ser alimentos con una consistencia algo rígida. Cuando aprenda a morder, pasamos al procedimiento de masticar. Para ello, introducimos en su boca, en la zona de las muelas, alimentos crujientes que le gusten en pequeñas cantidades (patatas fritas, cereales…). También podemos introducir en la zona molar tiras de alimento que sujetaremos mientras la persona hace el movimiento de masticar.

Llanto permanente

Cuando aparecen crisis de llanto, es conveniente seguir dando de comer, despacio y en pequeñas cantidades. No es recomendable emplear el tiempo fuera, ya que podemos crear confusión (el niño no espera tener que continuar con la comida al terminar de llorar ) y además puede aprender que el llanto es una estrategia para salir del comedor y finalizar una situación que le genera ansiedad.

Para aliviar esta ansiedad, podemos permitir que el niño/ a tenga algún pequeño juguete que le guste, o cantarle canciones que le relajen.

Saludos y hasta dentro de unos días…

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