Fármacos ¿estamos seguros?

 

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Mi compañera Leonor me ha pasado un artículo que pese a tener ya algunos añitos resulta muy interesante a tener en cuenta cuando se baraja la posibilidad de aplicar tratamientos farmacológicos a los alumnos con Trastornos del Espectro Autista.

Éste suele ser un tema bastante delicado y una cuestión difícil de afrontar para muchas familias, por lo que es una alternativa a tener en cuenta siempre y cuando se hayan agotado previamente otras vías de intervención.

Por supuesto sólo un especialista de la medicina es la persona adecuada para recomendar el uso de medicamentos y la aplicación de los mismos debe estar pautada y controlada por ellos, siendo necesario informar a la familia de los efectos, posibilidades y riesgos de los medicamentos a emplear.

Tras charlar con Leonor de este tema, hemos llegado a las siguientes conclusiones:

  1. No hay fármacos que combatan el autismo, los fármacos existentes pueden actuar sobre algunos síntomas asociados. Por lo tanto no se trata de aplicar un medicamento porque la persona tiene un TEA sino plantearse que ante una necesidad concreta puede haber un fármaco que de una respuesta adecuada.
  2. Siempre es necesario descartar que problemas físicos (dolor o enfermedad) estén causando los síntomas sobre los que se pretende intervenir, especialmente en los casos en los que las dificultades para comunicarse impidan a la persona explicarnos estas circunstancias.
  3. Los medicamentos no sustituyen otros métodos de intervención (por ejemplo una intervención conductual ante conductas disruptivas) pero sí pueden complementarlos (por ejemplo disminuyendo la impulsividad y mejorando la atención para lograr centrarse en la tarea propuesta)
  4. Los fármacos pueden tener el efecto deseado o efectos adversos por lo que es imprescindible una aplicación escrupulosa de las pautas indicadas por los médicos y una cuidadosa observación que aporte la información necesaria para determinar si el efecto de la medicación es el adecuado.
  5. Aun a riesgo de repetirnos nos gustaría recalcar la importancia de que sólo el médico es la persona capacitada para realizar cambios en la medicación. Por lo general son tratamientos que requieren de un tiempo y de unos determinados niveles en sangre para hacer su efecto por o que hay que seguir las indicaciones profesionales, ser constantes y mantener unos horarios regulares para garantizar su efectividad.

Para ampliar la información sobre las buenas prácticas en la aplicación de fármacos podéis consultar una publicación de Gautena llamada Pharmautisme: sistema protocolizado de tratamiento psicofarmacológico en personas con autismo y otros trastornos del desarrollo, del año 2001, que resulta muy interesante.

Saludos y hasta dentro de unos días.

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