Propuesta de intervención para el desarrollo de habilidades de Teoría de la Mente

En el post anterior expliqué lo que es la Teoría de la Mente y lo que su déficit supone para la vida cotidiana de las personas con Trastornos del Espectro Autista.

A partir de hoy, en distintas entradas, os voy a proponer un modelo de programa de intervención, planteando los objetivos en orden creciente de dificultad y sugiriendo algunas actividades para desarrollarlos.

1. Vías de acceso al conocimiento: El primer paso es conocer de qué manera nos relacionamos con el entorno y para ello hemos de enseñar los cinco sentidos (gusto, tacto, oído, olfato y vista),  los órganos que los desarrollan y los verbos relacionados. Hay que enseñar a los alumnos que el conocimiento del entorno proviene de la percepción realizada por los sentidos  (lo sé porque lo he visto, oído…) y hay que diferenciar entre saber y no saber (no lo sé porque no lo he tocado, olido…). Es importante también mostrarle cómo una persona puede experimentar y conocer unas cosas diferentes a las que experimenta y conoce otra persona (tú sabes que el agua está caliente porque la has tocado pero yo, como no lo he hecho, no lo sé).

Para el desarrollo de esta habilidad es necesario generar muchas situaciones de vivencia para el alumno o alumna. Es asimismo importante emplear apoyos visuales como por ejemplo, tarjetas con imágenes de los órganos de los sentidos para  “elegir” el que vamos a emplear en cada momento. De esta forma, especialmente al principio, anticiparemos a la persona cómo va a desarrollarse la actividad (no es lo mismo tocar que probar) y le daremos también una pista sobre los verbos que vamos a emplear. Al principio, si el niño posee habilidades lectoras, podemos usar guiones de conversación que le faciliten la tarea. Posteriormente los iremos retirando de forma paulatina:

Ejemplo de guión de conversación

Es importante usar sólo un sentido cada vez, por lo que deberemos cuidar que no emplee los otros. Un pañuelo en los ojos puede ser una solución, pero también es posible que genere miedo a algunos niños así que un saco de tela o una caja de cartón pueden servirnos para “ocultar” los objetos que vamos a explorar.

  2. Existencia de diferentes perspectivas: Un mismo objeto puede ser diferente dependiendo de la perspectiva desde que lo observemos. Del mismo modo si una persona lo mira desde un lugar y otra persona desde otro pueden estar obteniendo visiones diferentes del mismo objeto. Es importante que el alumno conozca este hecho ya que la diferente percepción de los objetos (y de los hechos) provoca que las personas tengan información distinta y  por lo tanto diferente creencia. Este pensamiento complejo hay que descomponerlo en pasos secuenciados que enseñaremos a nuestros alumnos de la siguiente manera:  

  • Enseñar las diferentes perspectivas de los objetos. Para ello podemos, por ejemplo, realizar agrupaciones de objetos iguales vistos desde perspectivas diferentes.
  • Enseñar que dos personas pueden tener perspectivas diferentes del mismo objeto. Para ello podemos realizar algunos ejercicios vivenciados como situar un dado gigante entre el alumno  y nosotros y decir lo que cada uno está viendo. La misma actividad se puede realizar utilizando otros objetos y realizando descripciones del mismo.
  • Diferenciar lo que otro percibe de la propia perspectiva en situaciones planteadas con miniaturas o dibujos.

La mamá no sabe que la niña se hurga la nariz porque desde donde está no le ve la cara; sin embargo el alumno sí lo sabe porque él sí la ve.

En el próximo post seguiré explicando este tema, pero agradecería mucho compartierais conmigo otros ejemplos de trabajo de los objetivos aquí planteados.

Saludos y hasta dentro de unos días.

 

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