Reuniéndome con los padres

 

Ya han pasado unos 20 días desde que llegaron los alumnos a las aulas. A lo largo de estas semanas he estado evaluando y conociendo a todos, realizando las programaciones anuales y preparando materiales y registros. Mi conocimiento de mis alumnos y del punto en el que se encuentran actualmente en las diferentes áreas es bueno y llega el momento de hablar con las familias individualmente para transmitirles lo que me planteo trabajar con sus hijos durante este curso.

Las reuniones de las familias son una parte muy importante de mi trabajo. Nosotros somos los especialistas en Trastornos del Espectro Autista, y, por lo tanto, para la mayoría de las familias, las personas de referencia en lo que a la educación de sus hijos se refiere, aunque asistan simultáneamente a colegios ordinarios, o reciban tratamientos por parte de otros profesionales (logopeda privado por ejemplo). Es por ello que debemos ser claros y realistas a la hora de transmitir la información, y tenerlo todo muy claro para resolver las posibles dudas que puedan plantearnos.

¿Qué demanda una familia de los maestros de sus hijos?

  • En primer lugar quieren información, información real de lo que sus hijos hacen y son capaces de hacer. Para mí es muy importante que la información se ajuste a la realidad, ya que en caso contrario podemos generar falsas expectativas en los padres. Tampoco se trata de mostrar los aspectos negativos como obstáculos insalvables. Creo que lo más adecuado es resaltar siempre los aspectos positivos y las cualidades y logros de sus hijos, explicando también las áreas en las que muestran más dificultades, pero acompañando siempre la exposición de dificultades con posibles soluciones o estrategias de intervención. Las familias deben conocer los puntos fuertes y los débiles de sus hijos, hay que comunicarlo sin tapujos pero con tacto y siempre desde una perspectiva positiva y profesional.
  • En segundo lugar quieren orientaciones para el hogar. Son conscientes de que el comportamiento y el desarrollo de habilidades de sus hijos en muchas ocasiones varía mucho según se encuentren en casa o en la escuela y esto hace que las familias se sientan desconcertadas y no sepan cómo actuar. Es importante escuchar los problemas que nos plantean, y, si están dentro de nuestras competencias, ofrecerles pautas y consejos (en caso de que se trate de cuestiones especialidad de otro profesional, derivaremos a la familia a la persona que pueda ayudarles)
  • En tercer lugar y no por ello menos importante, las familias necesitan tener a una persona que les escuche, alguien que conozca la situación y sepa escuchar sus dudas, inquietudes y preocupaciones. Una persona que, a su vez, sea capaz de apreciar los logros por mínimos que sean. Como maestros, y por tanto personas que pasamos muchas horas a la semana con sus hijos, podemos escuchar a las familias pero hay un error muy importante en el que no debemos caer nunca y es el jugar a ser psicólogos sin serlo. En el contexto escolar somos maestros, maestros de alumnos y alumnas con TEA, no psicólogos clínicos de adultos. Y debemos actuar como maestros que somos, ya que es lo que se espera de nosotros profesionalmente. Escuchar a las familias, por supuesto, ofrecer ánimo, indudablemente, pero siempre desde una perspectiva realista y ajustada a nuestra realidad profesional.

Resumiendo, es importante estar preparados para transmitir información, escuchar a las familias y dar orientaciones para el hogar, pero también es fundamental conocer nuestros límites y ser capaces de derivar a las familias a otra persona o recurso más capacitado o especializado en abordar otro tipo de cuestiones que se salgan de nuestro campo.

Saludos y hasta dentro de unos días.

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